Impactante crítica de Amalia Ulman sobre tendencias en el cine

La cineasta y creadora argentina Amalia Ulman ha dejado una huella significativa en la Berlinale con su última producción, «Magic Farm». Esta película fusiona la comedia con una crítica social y proporciona una observación aguda sobre cómo las falsas noticias, la desinformación y el oportunismo pueden dar forma a narrativas que la sociedad no siempre cuestiona.

«Magic Farm» cuenta la historia de un grupo de filmación estadounidense que se traslada a Argentina con la intención de documentar a un músico en ascenso que ha ganado fama en las plataformas sociales. No obstante, por un error geográfico, el equipo termina en el país incorrecto. En lugar de reconocer su fallo, optan por contratar a personas locales y crear una tendencia desde cero, examinando así lo sencillo que es construir realidades ficticias en la era digital.

El filme también explora una crisis de salud pública vinculada al uso del glifosato, un herbicida muy común en el sector agrícola de Argentina. Esta línea argumental introduce una capa extra de profundidad, resaltando cómo las historias mediáticas pueden afectar la opinión pública en cuestiones ambientales y de salud.

La película también aborda una crisis de salud pública relacionada con la aspersión de glifosato, un herbicida ampliamente utilizado en la agricultura argentina. Esta subtrama añade una capa adicional de profundidad, destacando cómo las narrativas mediáticas pueden influir en la percepción pública sobre temas ambientales y de salud.

Ulman ha expresado en entrevistas su preocupación por la propagación de información manipulada y cómo esta puede influir en la opinión pública. Señala que, especialmente en el ámbito político, la propaganda puede hacer que ideologías extremas se presenten de manera atractiva para los jóvenes, lo que considera potencialmente peligroso.

En «Magic Farm», Ulman toma inspiración de medios como Vice y su plataforma digital Vice News, que se presentan como fuentes alternativas de información pero que, según la directora, en ocasiones construyen y alteran los datos. Ulman subraya que, aunque el documental se vea como un género imparcial, siempre hay un nivel de edición y selección que afecta la historia final.

La película también alude a fenómenos virales y tendencias «hipster» que han capturado la atención en Occidente, como el caso de artistas como La Tigresa del Oriente o Delfín hasta el fin. Ulman reflexiona sobre cómo ciertas modas y tendencias son seguidas en masa sin que las personas entiendan del todo por qué, mostrando un tipo de comportamiento gregario en la sociedad actual.

Seleccionar Argentina como escenario no es accidental. Ulman emplea el país para enfatizar la falta de conocimiento que a menudo demuestran los medios internacionales al narrar historias en regiones que no comprenden. La trama ilustra cómo, por malentendidos culturales y de idioma, pueden generarse narrativas equivocadas que, sin embargo, son consumidas y aceptadas por audiencias alrededor del mundo.

La elección de Argentina como escenario no es casual. Ulman utiliza el país para resaltar la ignorancia que a veces exhiben los medios internacionales al cubrir historias en lugares que desconocen. La trama muestra cómo, debido a malentendidos culturales y lingüísticos, se pueden crear narrativas erróneas que, sin embargo, son consumidas y aceptadas por audiencias globales.

La recepción de «Magic Farm» en la Berlinale ha sido positiva, consolidando a Ulman como una voz innovadora en el cine contemporáneo. Tras el éxito de su ópera prima, «El Planeta», esta nueva obra reafirma su capacidad para combinar arte, crítica social y narrativa cinematográfica de manera efectiva.

Por Régulo Fernández Comejo

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