Fin del TPS: gobierno hondureño da asesoría legal gratuita

Frente a la eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS, por su significado en inglés) para los hondureños en Estados Unidos, el gobierno de Honduras comunicó el inicio de un programa de asesoramiento legal sin costo, dirigido a asistir a más de 70 mil compatriotas que podrían ser perjudicados por esta decisión. La propuesta tiene como objetivo brindar asistencia jurídica a aquellos que se enfrentan a un porvenir incierto después de la terminación del beneficio migratorio que se otorgó hace más de veinte años.

La medida fue confirmada por autoridades gubernamentales, quienes señalaron que el acompañamiento legal será proporcionado a través de la red de consulados hondureños en territorio estadounidense, así como por medio de alianzas estratégicas con organizaciones de abogados especializados en migración. El objetivo es garantizar que los afectados tengan acceso a información precisa, evaluación de alternativas legales y representación adecuada en caso de ser necesario.

La cancelación definitiva del TPS fue anunciada por las autoridades de Estados Unidos tras una larga disputa judicial que había mantenido el programa en un limbo legal durante varios años. Con esta decisión, miles de hondureños que residen en el país norteamericano desde inicios de los años 2000 se enfrentan a la posibilidad de quedar en condición migratoria irregular, lo que podría derivar en órdenes de deportación si no se regulariza su situación.

El TPS fue otorgado inicialmente a ciudadanos de Honduras después del impacto del huracán Mitch en 1998, justificándose en que las condiciones del país impedían un regreso seguro. Desde aquel momento, ha sido prorrogado periódicamente por varias administraciones de Estados Unidos, hasta que en los años recientes comenzó a revisarse bajo el contexto de nuevas políticas migratorias.

Como reacción ante la incertidumbre provocada por la cancelación, las autoridades de Honduras afirmaron que los consulados ubicados en ciudades como Houston, Miami, Nueva York, Los Ángeles y Washington D.C. intensificarán su capacidad operativa para satisfacer el aumento en la demanda de servicios. Además, se planea contratar más equipos legales y establecer líneas de atención remota para quienes no puedan acudir a una oficina consular.

Además de ofrecer asesoramiento personalizado, se planea llevar a cabo eventos informativos, talleres comunitarios y sesiones en línea donde se expondrán las alternativas migratorias existentes, como peticiones de residencia por lazos familiares, visados humanitarios o medidas de protección temporal. Las autoridades también mantienen comunicación con legisladores y organizaciones que abogan por los derechos de los migrantes en Estados Unidos, con el objetivo de investigar soluciones legislativas o alivios administrativos que posibiliten a los hondureños afectados seguir viviendo en el país sin miedo a ser deportados.

El gobierno de Honduras exhortó a sus ciudadanos a no caer en manos de personas inescrupulosas que ofrecen servicios legales sin contar con la debida acreditación. Asimismo, reiteró su compromiso de velar por los derechos y la integridad de la comunidad hondureña en el exterior, instando a mantener la calma y acudir a fuentes oficiales para cualquier trámite relacionado con su situación migratoria.

La anulación del TPS supone un reto humanitario, económico y social significativo. Muchos beneficiarios han establecido sus vidas en Estados Unidos, creando familias, iniciando negocios y aportando al crecimiento económico de sus comunidades durante años. De acuerdo con organizaciones de migrantes, en su mayoría son personas con vidas completamente integradas, que ahora enfrentan un entorno de incertidumbre y posible desintegración familiar.

Ante esta situación, la ayuda jurídica sin costo anunciada por el gobierno hondureño se presenta como un elemento fundamental para mitigar los efectos inmediatos de la acción. Sin embargo, una solución duradera podría necesitar una acción conjunta entre ambos países y un mayor compromiso político para aceptar la situación de una comunidad que, durante más de veinte años, ha sido un componente activo de la sociedad estadounidense.

Por Régulo Fernández Comejo

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