Djordje y Petar Cikusa, los mellizos de 17 años que quieren deslumbrar también con España | Deportes

Es un viernes cualquiera en la ciudad deportiva del Barcelona, uno de esos en los que Petar Cikusa, de 17 años, se viste de corto para entrenarse con el primer equipo de balonmano. La lesión de rodilla del esloveno Makuc ha precipitado su ascenso. Horas después, ataviado con el chándal, se acerca como siempre al entrenamiento del filial, donde se ejercita su mellizo Djordje (nació minutos después, un 8 de diciembre de 2005, en Bordils, Girona) y aguarda al discurso del entrenador Ferran Porres, que anuncia qué jugadores subirán al primer equipo ese fin de semana. Djordje suele ser el elegido para acompañar a Petar.

“Hay una generación muy buena con Ian Barrufet, Ezequiel Conde, Óscar Grau… todos en las inferiores de España”, resuelve Raúl Entrerríos, director deportivo de la sección. A la absoluta ya han llegado Petar y Djordje, citados por Jordi Ribera para disputar la Golden League del 2 al 5 de noviembre en Bergen (Noruega) ante rivales de peso como Dinamarca y Países Bajos.

Son balonmanistas de cuna porque su padre, Zoran, fue un lateral que despuntó en el Croacia de Zagreb, Gijón y Guimarães antes de retirarse en el Bordils, donde asumió el cargo de entrenador y director deportivo. Sus hijos se pasaban todo el día en el recinto con la pelota entre las manos. Algo que seguían haciendo en casa, con la música a todo trapo, tejiendo el sueño de ser profesionales. Una aspiración que catapultó el Barça cuando cumplieron los 13 años, afincados en La Masia, al tiempo que su hermana se desarrollaba con el voleibol, ahora jugadora del Torrelavega de la Súperliga 2, y el pequeño se forma con el alevín del Granollers, también de balonmano. Por ahora los flashes son para Petar y Djorde, que ya lideraron a la selección sub-18 para ganar el Europeo del año pasado y el Mundial sub-19 de este curso. Los mellizos se parecen bien poco.

Djorde, lateral derecho que puede ser también izquierdo o central, debutó el año pasado de azulgrana con 16 años, 11 meses y 4 días, el segundo más joven en la historia tras Xavi Castro (16 años y 22 días el 2 de octubre de 2012). “Es ambidiestro y puede jugar en toda la primera línea. Es sobrio, disciplinado, pierde pocos balones y en corto plazo puede pasar a defender en el centro”, resuelve el técnico del primer equipo, Carlos Ortega. “Eso de jugar con las dos manos se ve muy poco porque además tiene lanzamientos de mucha calidad. Es muy polivalente”, se suma Entrerríos. “Es muy completo”, sentencia Porres; “defiende en varias posiciones de forma muy sólida, también sabe atacar y ofrece una riqueza importante”.

Petar, sin embargo, que debutó este año con el primer equipo, es otra cosa. “Es un jugador eléctrico, intuitivo, más ofensivo que defensivo, pero en un alarde de talento te puede desbloquear el ataque”, explica Porres. “Tiene más velocidad en el juego y acciones individuales más incisivas, sobre todo en lo ofensivo. Individualmente puede ser desequilibrante”, agrega Entrerríos. “Arriesga, es veloz y defiende menos, aunque tiene mucha habilidad para robar balones”, le define Ortega. Y el capitán del equipo, Dika Mem, aclara: “Djordje es tranquilo y así juega. Y Petar sale sin miedo y no piensa en su edad”.

Su balonmano se entiende por su personalidad. “Son diferentes, pero compatibles”, defiende Entrerríos, que en su época también jugó con su hermano Alberto; “se entienden, tienen una comprensión del juego importante y conectan bien con los compañeros”. Pero cada uno es como es. “Djordje es una persona más constante, más disciplinada; y Petar es más un niño juguetón”, resuelve Porres. “Pero los dos son un poco introvertidos”, amplía Ortega. Lo que no impide que vayan a la velocidad de la luz. “En los últimos tres meses se han precipitado muchas cosas, todos los medios se fijan en ellos. Hay que tener cuidado. Pero los técnicos les ponemos los pies en el suelo”, dice Ortega. “Es que tienen 17 años. Debemos ir con calma y no tener prisas. Nos equivocaríamos”, agrega Porres.

Y Porres aclara: “Entendemos que tenemos que acortar plazos porque en lo técnico-táctico tienen competencias, pero a nivel psicológico y madurativo les falta”. Mem, que también fue con Francia con 17 años, apostilla: “Eres joven, te pasan muchas cosas buenas, habla de ti todo el mundo… No es fácil. Pero tienen la familia y a todos nosotros para ayudarles”. De momento, les toca España.

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